lunes, 5 de agosto de 2019

El Tatuaje en el Alma


El Tatuaje del Alma.  
Cuando  escuches un susurro
calmo y tranquilo que emerge desde lo desconocido,
habrás reconocido la voz de tu Alma.

Y un día de gran dolor físico,  miré  hacia dentro,  y vi mi rostro reflejarse en el torbellino mar de mis emociones más oscuras…  Y en medio de ese caudal desconcertado de sentimientos, me deje hechizar por la Luz Divina  y Brillante del Espíritu Sacrosanto de mí Alma. Y en un acto de majestuosa  candidez,  La Mano de Dios tatuó en mi mente los Símbolos de la  Sanación y el Perdón para liberar mi Alma y mostrar mi nueva oportunidad de vida en Plenitud.
El Alma…
Es la divina virtud que alienta nuestro cuerpo para actuar.  Es un vínculo sobrenatural que nos conecta con Dios.  Cuando se  despierta la  luminosidad del Alma, todo en la naturaleza se vuelve simple,  sublime  y eterno.
Vivir desde el Alma, es  dejar a la divinidad iluminar desde adentro, es entregarse y trascender. Es bautizar  la vida con agua pura y bendita para limpiar y permitir a la claridad brillar desde su Luz. Es sonreír a la vida y hacerle reverencia.  Es ver hacia  dentro y sentir la majestuosidad y el dulce aliento de la Paz.  Es elegir vivir el nuevo ser.   Es confiar en lo invisible, Es la transformación y la Fe.

La voz del Alma se reconoce cuando aprendes a escuchar la Plenitud Serena que se descubre solo en el silencio profundo que allí habita.  Quien  aprende a escuchar la voz del Alma, vibra, perdona y trasciende al gozo de la Libertad, Luz y la Divinidad  que el Padre Celestial comparte con nosotros de manera generosa para que descanse en nuestro interior y permanezca incólume.
Para descubrir el Alma, es necesario dejar ir todo aquello que le quita Luz a la existencia, dejarse hechizar por su silencio, para  así poder escuchar el mensaje celestial que en  susurros, nos alienta a seguir en la senda trazada.

Cuando el Alma se manifiesta, el Ser retira su atención  de todo lo creado por el hombre, de todos los apegos, de todas las cosas que habían llenado su vida. Solo en el vacío, sin dudas, ni vacilaciones es que podrá   el Espíritu  Santo podrá revelar la gloria la salvación.

El Alma, está atada nuestra esencia, nos pertenece por derecho de nacimiento.   Es el vínculo sagrado que nos unirá permanente con el Creador. Es nuestra Luz, nuestro descanso y nuestro Poder para trascender de lo abstracto, de la apatía y el ego. El Alma es nuestra verdad interna y El legado que el creador nos da, para compartir con la humanidad.  
El ser espiritual en un cuerpo humano, es solo la revelación del Amor, el Perdón y  la Paz  única,  continua y verdadera que el Creador en su infinita bondad le puede dar a quien aprende a vivir  en la plenitud del Ser que con Fe  ha ganado.  
  
Cada Alma es única y está unida al todo,  cada Alma, tiene una memoria donde se acumulan   experiencias vividas desde muchos planos de existencia.  Esta codificación nos recuerda, quienes somos y nuestra labor en el plano terrenal.  Cuando las Almas, que se reconocen no se suelta, ni con la distancia, ni con el tiempo, ni con los  silencios, ni con las vueltas la  que da la vida. Cuando  sientas su despertar, sabrás la Verdad de tu ser,  descifraras los códigos de tu unicidad y que  el Creador ha depositado en ti  a través desde toda tu existencia, en el plano terrenal.
Y en cada  recorrido, nuestra Alma,  se reencuentra  con otras Almas para sanar, trascender y revelar el profundo deleite  de lo probado y lo vivido en cada viaje…

jueves, 1 de agosto de 2019

LA CANCIÓN DEL ALMA - Shi Shankaracharya



1.No soy la mente, ni la inteligencia, ni el yo.
ni los oídos ni la lengua, ni los sentidos del olfato
y la vista, ni éter ni aire, ni fuego, ni agua ni tierra:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna


2.No soy el Prana, ni los cinco aires vitales.
ni los siete elementos del cuerpo, ni las cinco
coberturas, ni manos ni pies ni lengua,
ni otros órganos de la acción:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna

3.Ni ambición ni ilusión tengo, ni desprecio ni gustos;
nada de orgullo ni ego, ni dharma o liberación;
ni deseo de la mente, ni objetos que pueda desear:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna

4.Nada de placer y pena, no conozco de virtud o vicio,
de mantra o lugar sagrado, de Vedas ni sacrificio;
no soy el que come, la comida, ni el acto de comer:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna

5.No tengo muerte o temor, ni distinción de casta;
ni madre ni padre, ni aún un nacimiento tengo;
ni amigos ni camaradas, ni discípulo ni Gurú:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna

6.No tengo forma o imagen, soy el que todo lo llena.
yo existo dondequiera, y sin embargo estoy más allá
de los sentidos, ni soy salvación, ni nada que pueda conocerse:
Soy Bienaventuranza y Conciencia Eterna