El Tatuaje
del Alma.
… Cuando escuches un susurro
calmo y
tranquilo que emerge desde lo desconocido,
habrás
reconocido la voz de tu Alma.
Y un día de gran dolor físico, miré hacia dentro, y vi mi rostro reflejarse en el torbellino mar
de mis emociones más oscuras… Y en medio
de ese caudal desconcertado de sentimientos, me deje hechizar por la Luz Divina
y Brillante del Espíritu Sacrosanto de
mí Alma. Y en un acto de majestuosa
candidez, La Mano de Dios tatuó en
mi mente los Símbolos de la Sanación y
el Perdón para liberar mi Alma y mostrar mi nueva oportunidad de vida en
Plenitud.
El Alma…
Es la divina virtud que
alienta nuestro cuerpo para actuar. Es un
vínculo sobrenatural que nos conecta con Dios. Cuando se despierta la luminosidad del Alma, todo en la naturaleza se vuelve simple, sublime
y eterno.
Vivir desde el Alma, es dejar a
la divinidad iluminar desde adentro, es entregarse y trascender. Es bautizar la vida con agua pura y bendita para limpiar
y permitir a la claridad brillar desde su Luz. Es sonreír a la vida y hacerle
reverencia. Es ver hacia dentro y sentir la majestuosidad y el dulce
aliento de la Paz. Es elegir vivir el nuevo
ser. Es confiar en lo invisible, Es la
transformación y la Fe.
La voz del Alma se reconoce cuando aprendes a escuchar la Plenitud
Serena que se descubre solo en el silencio profundo que allí habita. Quien aprende
a escuchar la voz del Alma, vibra, perdona y trasciende al gozo de la Libertad, Luz y la Divinidad que el Padre Celestial
comparte con nosotros de manera generosa para que descanse en nuestro interior y permanezca incólume.
Para descubrir el Alma, es
necesario dejar ir todo aquello que le quita Luz a la existencia, dejarse
hechizar por su silencio, para así poder
escuchar el mensaje celestial que en
susurros, nos alienta a seguir en la senda trazada.
Cuando el Alma se manifiesta, el
Ser retira su atención de todo lo creado
por el hombre, de todos los apegos, de todas las cosas que habían llenado su
vida. Solo en el vacío, sin dudas, ni vacilaciones es que podrá el
Espíritu Santo podrá revelar la gloria la
salvación.
El Alma, está atada nuestra esencia, nos pertenece por
derecho de nacimiento. Es el vínculo
sagrado que nos unirá permanente con el Creador. Es nuestra Luz, nuestro
descanso y nuestro Poder para trascender de lo abstracto, de la apatía y el
ego. El Alma es nuestra verdad interna y El legado que el creador nos da, para
compartir con la humanidad.
El ser espiritual en un cuerpo humano, es solo
la revelación del Amor, el Perdón y
la Paz única, continua y verdadera que el Creador en su infinita bondad le puede dar a
quien aprende a vivir en la plenitud del
Ser que con Fe ha ganado.
Cada Alma es única y está
unida al todo, cada Alma, tiene
una memoria donde se acumulan experiencias
vividas desde muchos planos de existencia. Esta codificación nos recuerda, quienes
somos y nuestra labor en el plano terrenal.
Cuando las Almas, que se
reconocen no se suelta, ni con la distancia, ni con el tiempo, ni con los silencios, ni con las vueltas la que da la vida. Cuando sientas su despertar, sabrás la Verdad de tu ser, descifraras los códigos de tu unicidad y que el Creador ha depositado en ti a través desde toda tu existencia, en el plano terrenal.
Y en cada recorrido, nuestra
Alma, se reencuentra con otras Almas para sanar, trascender y
revelar el profundo deleite de lo probado y lo vivido en cada viaje…
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